jueves, 1 de mayo de 2008

desorden.pena.mirar.muñeca.

Acabo de recordar una noche de aquellos primeros días de pasión, de ilusión, en el que nos encontramos al final de una conocida avenida y tú estabas con una gorrita, muy guapa, y me encantaste. Realmente.
Ahora, digo, en este momento me dedico a comer sin sentir sabor alguno y también a no pensar en lo sucedido (que no quiero mencionar). Me ayudaron algunos estimulantes y relajantes. Gracias.
Trato de sentir el sabor de lo que como y no, no puedo, no.
Qué rara me siento, es natural, es parte del proceso ante algo así.
Todo cambia. Todo es impermanente. Anitya. Si, claro.
En estos tiempos venideros me dedicaré a observar la parte interna de mi muñeca derecha.
Que me haga recordar, ese fue su supuesto objetivo al haberse hecho esa frase justo ahí pues ¿no?
Muñeca derecha.
Muñeca no derecha, no izquierda.
Tú, la otra muñeca ya no mía, no te quiero pensar.
No quiero recordarte.
Solo irás desapareciendo, con el tiempo.

2 comentarios:

V dijo...

lo unico permanente es el cambio

Equinoxe dijo...

Muñeca derecha... qué simpático!
Derecha, no torcida, ideal.
Muñeca estática e inmóvil platónica.

Muñeca que se rehusa al cambio.